Desde hace varios meses he venido escuchando, leyendo, enterando que varias Instituciones de Educación Superior han firmado convenios con la Secretaría de Seguridad Pública, para que sus egresados se integren a las filas del combate del crimen organizado con salarios regulares.

La UNAM, se negó categóricamente a aceptar dicha invitación, y no puedo hacer más que aplaudir al Dr. Narro, por su brillante postura, porque no puede ser que los profesores estemos aquí desde nuestra trinchera particular llamada salón de clases o aula virtual, haciendo nuestro mejor esfuerzo porque los alumnos aspiren a una mejor calidad de vida y que la opción de empleo que les da el Estado es luchar contra los malos y en el camino extraviarse y convertirse en uno de ellos.

Me niego rotundamente a aceptar esta realidad, y mientras tenga la posibilidad de estar frente a una aula  promoveré un discurso contrario que busque la construcción de la ciudadanía y la mejora del tejido social, sino ¡para que somos maestros! los que decimos serlo.