Este año cumplí 15 años dándo clases, y debería dejar de hacerlo…si alguien me asegurará que en mi lugar entraría, alguien con la misma edad que tenía yo cuando inicié en estos menesetres de la docencia universitaria. La razón es que por que me encantaría que viviera lo mismo que yo he vivido, en este quehacer de mi vida.

¿El tiempo te da la experiencia o la experiencia es tiempo? Es una pregunta díficil de contestar, como cuando alguien me pregunta porqué doy clases ó porqué no dedique mi quehacer profesional exclusivamente a la docencia y la investigación. La respuesta es la misma: hay que salir al mundo para aportar algo a los estudiantes.

Si bien es cierto que los libros enseñan mucho y son teletransportadores a cualquier dimensión y tiempo, también es cierto que aprender de las historias, conocimientos y experiencias de otros, es fuente de saber igualmente invaluable e inagotable.

Mi reconocimiento y profundo agradecimiento a todos los estudiantes con los cuales he compartido las aulas en todo este tiempo, que han hecho de estos quince años de mi vida un viaje extraordinario, lleno de profundos aprendizajes, no sólo teóricos, sino de vida. En especial, aquellos que me han confiado la dirección de su tesis. En mi vida enseñar a otros, pero más que eso, aprender de otros, ha significado una de mis pasiones más grandes.  Gracias.